¿Sientes que necesitas empezar septiembre de otra manera?
Agosto llega a su fin y, con él, muchas personas sienten que también termina una pequeña etapa. El verano deja momentos, experiencias, emociones y recuerdos. Septiembre, en cambio, suele sentirse como un nuevo comienzo: regresan las rutinas, aparecen nuevos proyectos y volvemos a pensar en aquello que queremos conseguir durante los próximos meses. Por eso, puede ser un buen momento para hacer una pequeña pausa, cerrar simbólicamente lo que dejamos atrás y preparar nuestra energía para todo lo que está por llegar.
No necesitas grandes conocimientos esotéricos ni realizar un ritual complicado. Lo importante es hacerlo con intención.
Un ritual sencillo para despedir agosto.
Para realizar este ritual necesitarás una vela blanca, un vaso con agua, un poco de sal, incienso y una hoja de papel.
- Busca un momento tranquilo, preferiblemente al final del día. Apaga durante unos minutos el teléfono y cualquier distracción y prepara un espacio en el que puedas estar tranquilo.
- Enciende el incienso y deja que su aroma recorra lentamente la habitación. Tradicionalmente, el incienso se ha utilizado en diferentes prácticas espirituales como símbolo de limpieza y renovación.
- Después enciende la vela blanca. El blanco representa la claridad, la paz y los nuevos comienzos.
- Mientras observas la llama, piensa durante unos instantes en los meses que quedan atrás.
- No necesitas recordar únicamente lo bueno. También puedes pensar en aquello que te ha preocupado, en las decepciones, en las personas que se alejaron o en situaciones que te gustaría dejar definitivamente en el pasado.
Escribe aquello que quieres dejar atrás.
Toma la hoja de papel y escribe, sin pensar demasiado, aquello que no quieres llevar contigo al comenzar septiembre. Puede ser una preocupación, un miedo, una relación que te desgasta, una situación que necesitas superar o simplemente una actitud que quieres cambiar. No hace falta escribir mucho. Cuando termines, dobla el papel y di en voz alta:
“Agradezco lo vivido, dejo atrás lo que ya no necesito y abro espacio para todo lo bueno que está por llegar.”
Después puedes romper el papel y tirarlo. El gesto simboliza el cierre de una etapa. No se trata de borrar el pasado, sino de **dejar de cargar con aquello que ya no puedes cambiar**.
Prepara tu energía para septiembre.
Ahora toma otro papel y escribe tres cosas que quieres atraer o potenciar durante septiembre. Pueden ser tan sencillas como tranquilidad, amor, confianza, prosperidad, nuevas oportunidades, salud emocional o motivación. Es importante formularlas en positivo.
En lugar de escribir “no quiero tener problemas”, puedes escribir:
«Quiero vivir septiembre con calma y claridad.”
En lugar de “no quiero sentirme solo”, puedes escribir:
“Estoy abierto a nuevas conexiones y experiencias.”
Guarda este papel en un lugar que puedas volver a consultar durante el mes.
El significado del agua y la sal.
Coloca junto a la vela el vaso con agua y añade una pequeña cantidad de sal. En muchas tradiciones espirituales, el agua simboliza la limpieza, la renovación y el movimiento, mientras que la sal se ha asociado tradicionalmente con la protección y la purificación. No es necesario atribuirle poderes sobrenaturales. Puedes utilizar estos elementos como símbolos que te ayuden a concentrarte en la intención del ritual. Al terminar, tira el agua por el desagüe y limpia el vaso.
Una nueva etapa comienza.
Antes de apagar la vela, cierra los ojos durante unos instantes e imagina cómo quieres sentirte durante septiembre. No pienses solamente en lo que quieres conseguir. Piensa en cómo quieres estar.
- Más tranquilo.
- Más seguro.
- Más abierto a nuevas oportunidades.
- Más conectado contigo mismo.
Después apaga la vela con calma. El ritual termina ahí, pero su verdadero significado comienza después: en las pequeñas decisiones que tomas cada día.
Septiembre también puede ser un comienzo.
No hace falta esperar al Año Nuevo para empezar de nuevo. Cada cambio de estación, cada mes y cada nueva etapa puede convertirse en una oportunidad para detenernos, revisar nuestro camino y decidir qué queremos llevar con nosotros. Cerrar agosto no significa olvidar todo lo vivido. Significa agradecerlo, aprender de ello y permitirnos avanzar.
Que septiembre llegue con nuevas oportunidades, nuevos caminos y, sobre todo, con la energía necesaria para reconocerlos cuando aparezcan.
A veces, para que algo nuevo pueda entrar en nuestra vida, primero tenemos que hacer espacio.



